Alrededor del mundo, 1 de cada 2.000 personas sufre de Queratocono, una enfermedad ocular que afecta la estructura de la córnea. La cornea es el tejido transparente que cubre la parte frontal del ojo.

Por: Mario Andrés Polo Gutiérrez

Para el gremio de la Oftalmología esta es una afección que ocurre cuando la forma redonda de la córnea cambia lentamente y pasa a tener una estructura cónica. Incluso, cuando se torna más delgada, inmediatamente el ojo sobresale logrando causar problemas de visión en el ser humano. En la mayoría de las personas, estos cambios continúan y empeoran.

Cuando los pacientes acuden ante los optómetras y oftalmólogos, respectivamente, les son diagnosticados en las mayorías de veces, Astigmatismo y Miopía, entre otros, optando por iniciar un tratamiento que implica el uso de gafas y lentes. Sin embargo, el aumento que los especialistas le hacen a la fórmula de las gafas durante el tiempo que establecen para tal fin, puede ser fácilmente confundido, evitando que se pueda diagnosticar a tiempo el Queratocono. Por ellos es fundamental que, tanto niños como adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, concurran a efectuarse un chequeo médico en sus ojos cada 6 meses o 1 año.

Las personas con miopía, tal como se mencionó anteriormente, son más propensas a desarrollar la enfermedad, ya que dejan aumentar el defecto refractivo sin sentir ningún síntoma de dolor. El descubrimiento de miopía en personas que no lo padecen, o el aumento significativo de esta, son señales de que puede estar generando Queratocono. Poner atención a estos cambios es  fundamental para evitar su desarrollo y posibles complicaciones de este tipo de enfermedad.

Al perder la visión, muchos pacientes acuden al optómetra o al oftalmólogo para descubrir la causa que lo provoca y en la mayoría de los casos, se descubre que el paciente presenta algún defecto refractivo. Sin embargo, al comenzar y durante el tratamiento, se presentan algunas señales que dan alerta de que algo fuera de lo normal está sucediendo en los ojos y que si no es controlado de manera inmediata, puede generar complicaciones que terminan en enfermedades como el queratocono, el cual en sus etapas más avanzadas necesita un trasplante de córnea.

El médico cirujano, especialista en oftalmología Francisco Rangel, explica que el Queratocono es una enfermedad ocular que afecta la estructura de la córnea, cambiando su forma de redonda a cónica lo cual ocasiona una pérdida de las características ópticas y disminución de la agudeza visual.

Para el galeno “la primera señal es un cambio de fórmula. Cuando el paciente acude al oftalmólogo y ya ha sido diagnosticado con miopía, un cambio de fórmula que indique un aumento significativo, es una alerta de queratocono.”

De acuerdo con el experto, cuando el paciente sigue con su tratamiento y va a los controles con el oftalmólogo, este puede encontrar en la lámpara de hendidura un adelgazamiento estromal y una pequeña protuberancia en forma cónica, lo que dan alerta del queratocono en su etapa intermedia. En este punto ya se ha debido hacer un tratamiento oportuno para evitar que se den complicaciones en el ojo    afectado. El queratocono al igual que la mayoría de las enfermedades visuales, no presenta ningún síntoma de dolor o molestia en los ojos, y su identificación en sus etapas iniciales es muy complejo debido a ello. Por eso es de vital importancia conocer los factores de riesgo y acudir a controles periódicos o seguir la frecuencia recomendada de visita al oftalmólogo.

“Finalmente, el paciente diagnosticado con miopía entra en la etapa final del queratocono donde se presenta ectasia severa, adelgazamiento estromal y deformidad, allí el tratamiento es casi imposible de manejar y la perdida de la visión ya es clara.”. Puntualiza el Dr. Rangel.

 Cabe recordar que el Queratocono es una de las enfermedades que llegan a necesitar trasplante de córnea y que encontrar donantes y ser apto para un procedimiento como este es difícil de obtener, por lo que fácilmente un paciente que desarrolle queratocono se puede condenar a la ceguera.

Por eso, es de vital importancia que los pacientes diagnosticados con defectos refractivos sigan los tratamientos indicados por el oftalmólogo y estén alerta a los cambios por los que puede pasar su enfermedad. La prevención y el diagnóstico oportuno es la mejor forma de evitar la generación de enfermedades que pueden conducir a la ceguera.

 

Fotografías: Instituto Oftalmológico Privado  México.

 

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