Se presentan condiciones oceánicas y atmosféricas, asociadas a la primera fase del fenómeno, que se proyecta como un episodio débil y de corta duración.

La interacción océano-atmósfera durante las últimas semanas, ha mostrado un comportamiento atmosférico más evidente y característico de un evento La Niña; en semanas anteriores, dicha condición no mostraba una tendencia definida hacia la consolidación del fenómeno. El inicio de la primera fase de La Niña, está dado por un acoplamiento océano – atmosférico, que se evidencia por un fortalecimiento reciente de los vientos Alisios del Este, en la cuenca del Océano Pacífico Tropical, sumado a la persistencia del enfriamiento de sus aguas, con anomalías de la temperatura superficial del mar, por debajo de -0.5 grados Celsius, en las zonas central y oriental.

Anomalía promedio de la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico tropical entre el 12 de noviembre y el 9 de diciembre de 2017. Los valores de las anomalías por debajo de los promedios para la época se presentan en tonos azules (“enfriamiento”), mientras que aquellos que se observan por encima de la media para la época, se muestran en colores amarillos a rojos. Fuente: CPC/NOAA.

El valor más reciente (calculado a comienzo de diciembre) del Índice Oceánico El Niño (ONI, por sus siglas en inglés), ha superado el umbral de las condiciones neutrales, estando ya dentro del rango de una Niña débil (-0,7°C). A su vez el valor más reciente de la anomalía de la temperatura superficial del mar, en la zona de referencia del ONI, es de -0.8°C. A nivel de la atmósfera, indicadores relacionados con la presión atmosférica y el comportamiento de los vientos y la nubosidad a lo largo del Pacífico tropical, muestran patrones típicos de un Fenómeno Niña.

Dadas estas condiciones, instituciones del ámbito internacional como la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Oficina Meteorológica Australiana y la Administración del Océano y de la Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), advierten el estar ya bajo una condición Niña, con una proyección que sea de intensidad débil y de corta duración; de momento, las salidas de los diferentes modelos de predicción, señalan que se podrían alcanzar justo los 5 meses de enfriamiento requeridos, para la consolidación del fenómeno, para posteriormente regresar a condiciones de neutralidad.

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