Soy una mujer de aventuras. Desde empezar mi negocio hasta probar atrevidos cortes de cabello, nada es un impedimento para mí. Pero en mi inventario de retos, tenía una asignatura pendiente: recorrer la capital de América en un día.

El desafío requería de energía, patriotismo y zapatos cómodos. Check, check y check. Empecé mi recorrido con el Monumento a Lincoln, una imponente escultura del 16º Presidente de los Estados Unidos. Abraham Lincoln fue conocido por su lucha para abolir la esclavitud, hecho tomado en cuenta por el Dr. Martin Luther King Jr. para dar sobre este escenario su inolvidable discurso “I Have a Dream”.

Seguí mi paseo por el Monumento Conmemorativo a los Veteranos de Corea, un lugar con 19 estatuas de acero inoxidable, con el propósito de honrar a los soldados que rindieron servicio durante la Guerra de Corea. Como americanos, no debemos olvidar que “Freedom is not Free” y agradecer a esos hombres que arriesgan sus vidas para mantener el honor estadounidense.

Vendría el Monumento a Washington. Con una altura de 170 metros, está hecho de mármol, granito y piedra arenisca; y fue construido con el propósito de honrar al padre de la Patria, George Washington, por su extraordinaria labor en la Guerra de Independencia.

Cerré mi viaje con el hogar más bonito de todos, La Casa Blanca. Inaugurada por el Presidente John Adams en 1800, este edificio ha sido la residencia oficial de 43 mandatarios y su diseño está basado en el Palladianismo. Sobrevivió a un incendio y tiene sala de billar, un cine y una bolichera.

En un momento de tantos cambios mi visita a Washington fue justo lo que necesitaba, pues me reafirmó que, así como nuestros próceres, debemos seguir luchando por la igualdad para que América siga siendo great.

0 Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *